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lunes, 27 de julio de 2009

UN FIN DE SEMANA MUY HEAVY

100.000 vatios de sonido, 300.000 de luz, una docena de grupos de rock de medio mundo (hasta de las Islas Feroe), 5.000 personas, calor, cerveza, tiendas de campaña y ruido, mucho ruido. Todo esto se resume en una única pasión: el heavy metal, este año en su versión más extrema.

Todo eso, y más, es el Lorca Rock: un parque temático del heavy metal que podría haber ido a más (y podrá serlo) cuando alguien se dé cuenta de que no hay un festival como este en toda España. Aunque haya a quien no le guste esta música (yo sigo sin poder escuchar ni un disco, pero me gustan los conciertos, y qué), incluso aunque le moleste a determinados órganos dirigentemente culturales.
De nuevo, ha sido un año de fotos en la trinchera del heavy.

lunes, 20 de abril de 2009

ENTREVISTA A RUSSIAN RED


Con su guitarra y su primer disco Russian Red (Lourdes Hernández) ha llegado a la música española como un soplo bien fuerte de aire fresco. Podría ser esa chica con la que fuiste a clase en el instituto y a la que nunca terminaste de conocer bien. Pero hablar con ella es hacerlo con una persona que, sin habérselo propuesto, ha demostrado que se puede llegar al público y emocionarlo haciendo las cosas sencillas, sin grandes pretensiones. Susurrando hermosas canciones al oído, sobre todo en directo.

Después de que la industria musical lleve muchísimos años tratando de dar con una fórmula para el éxito, llega una chica con su guitarra y lo revoluciona todo. ¿Cuál es tu secreto?
Supongo que es tan secreto que ni siquiera yo lo sé. Para mí es una incógnita. Estoy muy sorprendida con todo esto y me alegro de que esté pasando.

Éxito rotundo de tu primer disco “I love your glasess”, música para anuncios, para películas, llenazos en los conciertos… ¿Te ha cambiado mucho la vida en este último año?
Desde luego, sí. En lo que viene siendo mi actividad vital ha cambiado todo radicalmente. Me han pasado muchas cosas buenas. Pero, al margen de esto, sigo viviendo en mi ciudad, viendo a mi gente y siendo la misma persona. Sólo que ahora que viajo cuatro días a la semana.

Y en todos esos viajes y conciertos, ¿cómo te ha ido? ¿Qué encuentras en el público que va a verte?
Comenzamos hace un año y desde entonces hasta ahora lo que ha ocurrido ha sido una evolución muy bonita. Porque al principio me daba la sensación de que era más cuestión de suerte que un concierto saliera mejor o peor. Pero ahora ya siempre salimos contentos, sobre todo porque he aprendido mucho encima del escenario: de los músicos, de los técnicos de sonido, de lo que es la estructura del concierto… Funciona muy bien y disfrutamos mucho de cada actuación…

Cantas y compones en inglés, ¿han perdido los músicos españoles el miedo a cantar en inglés como si fuera de broma?
No lo relaciono con el miedo, si no con el impulso básico, con el instinto que tengo a la hora de hacer música. Me sale en inglés porque la música que escucho es en ese idioma y porque es una lengua que me apasiona. De hecho, estudié Traducción.

Te salen en inglés, pero ¿de dónde?.
Salen del subsconciente, de cualquier sentimiento que sea de verdad y que sea motivo para crear una canción.

Y este no parar, ¿te deja tiempo para seguir componiendo?
Sí, porque una de las pocas cosas buenas que tiene una persona tan dispersa como soy yo, es que no necesito una rutina o una serie de circunstancias determinadas para componer, sino que realmente puedo hacerlo en cualquier momento. Puedo estar en la habitación de un hotel, en casa o andando por la calle para que me surja una melodía.

Dicen que tienes cara de no haber roto nunca un plato…

Sí, alguno he roto, por supuesto.


domingo, 15 de febrero de 2009

LAST TRAIN TO KRAKOW

De lo mejor que hay ahora mismo en el panorama musical del país es ver a los Krakovia en directo: un grupo que entiende la música como espectáculo y el espectáculo como una descarga sonora similar a las ráfagas de la metralleta con la que se retrataban Bonnie y Clyde.

En el caso de Krakovia, está claro quién es Bonnie y quién es Clyde. Aunque pasados por el punk y con reminiscencias rockabillies, también ellos tienen detrás una banda en la que hasta lo más casual está estudiado y que no da tregua ni respiro.



lunes, 28 de julio de 2008

LET'S FALL IN LOVE

Puede que haya algo que a Diana Krall no le salga bien, pero será en su casa. Lo digo porque uno va a un concierto de esta mujer con la mosca detrás de la oreja: rubia, guapa, elegante, pianista de jazz y que además canta con una voz que es como una brisa de verano entrando por la ventana en una noche de insomnio. "Ya verás como aquí falla algo".

Foto: Juan Caballero

Pero no. Poco a poco fueron llegando canciones como Let's Fall In Love, The Look Of Love o I've Got You Under My Skin. Incluso hubo un momento, cuando cantaba eso de "There's nothing I couldn't do / if I had you", en el que sus músicos dejaron de tocar, el público se quedó callado, y sólo se escuchó la voz de esta mujer acompañada de un coro de grillos veraniegos ataviados para la ocasión.

Y la sorpresa es que todo lo hacía bien. Hasta lo de ser madre. Porque mamá Diana se entretuvo en contarle al público de Lorca que se había dejado a sus dos gémelos durmiendo en el hotel, y que al día siguiente se despertarían a las ocho en punto, así que sólo haría una canción más. Dijo que le había encantado España en su primera gira, su gente, su cultura, "y su vino", bromeó. Tan natural ella que, cuando el viento le revolvió el pelo, dejó de tocar, rió, susurró un "windy" para el público, y continuó como si tal cosa.

Foto: Juan Caballero

Lo que han cambiado las voces femeninas del jazz, pensando en la atormentada Billie Holliday, y viendo a esta blanquita canadiense, sentada delante de su piano como pudiera estarlo en el salón de su casa, sin ningún exceso de diva, y vestida como para ir al trabajo en una oficina, o para llevar a los niños a un cumpleaños, o tomar café con las amigas, o salir a tomar una copa tranquila con Elvis (Costello, su marido).

La cuestión es que demostró que no hay gato encerrado, que todo lo hace bien. Igual luego resulta que a sus gemelos no les gusta las tortitas de sirope que les prepara, o que a Elvis le molestan sus ronquiditos. No lo sé. Pero seguro que a hasta cuando suelta esos ronquiditos lo hace tan bien como el concierto de anoche.

(P.D.: Y cuando vayáis a un concierto, acordaos de llevar una tarjeta de memoria para la cámara)

lunes, 21 de julio de 2008

LA LUNA, ESTRELLA Y DULCE

Alguien temía que llegaran como dos divas. Y lo cierto es que, desde el primer momento, engancharon al público, con sus bulerías, sus fados y hasta tangos y boleros. Saltando, riendo, mirándose y dejándose llevar la una por la otra: Estrella Morente y Dulce Pontes, o Dulce Pontes y Estrella Morente. Había luna llena, un castillo medieval, mucha gente de todas las edades y procedencias, y un concierto que no defraudó a nadie, sino que gustó más de lo esperado.

jueves, 17 de julio de 2008

UNA NOCHE EN EL MUNDO

Hace no mucho, mucho tiempo, todas las bandas querían ser indies, cantaban en inglés y miraban de reojo al gran público. Ahora, después del atracón del Oasis vs Blur ("oye, ¿y tú de quién eres?") ha aparecido una nueva generación de músicos que ha digerido todos esos sonidos del brit-pop, que pueden ver este boom con algo más de perspectiva y a los que no les da vergüenza cantar en Español.

Vetusta Morla es uno de esos grupos que no ha tenido mied
o a hacer la música que ellos buscan y madurarla sin prisas. En concierto son una banda que podría llevar tocando desde la noche de los tiempos. Su cantante, Pucho, es un animal nacido para el directo.
El concierto de anoche iba bien hasta que se puso a llover, y luego fue mejor todavía: desenchufaron las guitarras y se bajaron a tocar entre el público, degenerando en una fiesta pagana de invocación de la lluvia y de la fiesta.


Esta última foto no es mía, me la ha pasado Fran.

jueves, 10 de julio de 2008

UN INQUILINO MÁS EN LA CASA AZUL

En el escenario, Guille Milkyway, creador y alma máter de La Casa Azul, que va por ahí de tímido, se desveló como un músico entregado a su público, que le gusta saltar sobre el escenario, desgañitarse, aporrear la guitarra o sentarse a tocar el piano. Y todo lo hace con un talento que tienen muy pocos músicos en España. Música a ritmo de videoconsola y personajes virtuales. El lugar era pequeño, la acústica perfecta, y el público estaba rendido a sus pies. No había ni una canción que no se conocieran. Hacía calor, la cerveza se acabó y, aún así, nadie se quería ir.

miércoles, 9 de julio de 2008

NOCHE DE GUITARRAS

Entre canción y canción, Scott Henderson levanta la cabeza, habla un poco con el público, sonríe a su banda o mira a sus técnicos. Pero, cuando está tocando, no lo hace para nada. Se vuelca sobre las cuerdas de su Fender, se esconde entre su pelo desgreñado y va desgranando canción tras canción un jazz-blues de los de la vieja escuela.


Esta noche cambiamos de registro: toca La Casa Azul.

sábado, 5 de julio de 2008

CON BOB DYLAN LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO

Bob Dylan no quiere fotos de sus conciertos en España. Así que tendré que poner una imagen que he sacado de su cartel. La crónica de su histórico concierto en Lorca del 4 de julio de 2008 vendría a ser ésta:A pesar de la puntualidad de la que se había hablado, Bob Dylan no salió al escenario de la Plaza de Toros a las nueve y treinta minutos, sino a las nueve y treinta y siete. Lo hacía al compás de Rainy Day Woman, y con ella se ganaba al público asistente, de orígenes diversos y entre los que destacaba un importante número de británicos, incluso algún entusiasta vestido como Dylan en la película de Sam Peckimpah "Pat Garret y Billy the Kid", en la que tenía un pequeño papel.

Al primer tema le siguieron otros quince mas, y lo que estaba previsto que fuera un concierto de una hora y quince minutos, se acabó estirando hasta las dos horas precisas, con un bis incluido. En este intervalo hubo tiempo para repasar algunos de los grandes temas que han jalonado la carrera de Dylan y otros más recientes, como los de su último trabajo Modern Times. Se echaron de menos títulos como Like a rolling stone o Knockin'on heaven's door, pero no faltaron otros como Desolation Row, Don't think twice o Highway #61.

Si algo destacó también de la actuación, fue el aire de rythm & blues que se respiraba en todas las canciones, con escapatorias íntimas que asemejaban en algún momento a Dylan con un crooner de los de toda la vida. Arropado por una banda clásica compuesta por dos guitarras, un contrabajo, un batería y otro teclista como apoyo, el norteamericano no cogió la guitarra en ningún momento del concierto y se dejó llevar a ratos por la potencia de sus acompañantes, que acercaron a su terreno temas como Blowin in the wind, en un híbrido a medio camino entre el blues y el country y con el que se acabó el concierto.

La voz de Dylan ya no era la del aquel año 63, tal vez por eso la canción no podía sonar igual. Lo único cierto anoche era que, como entonces, las 6.000 personas que se citaron en la Plaza de Toros de Lorca seguían buscando junto a Bob Dylan una respuesta en el viento.