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jueves, 13 de enero de 2011

Entrevista a Antonio Saura, director de Alquibla Teatro

“Pásate por el teatro, claro, y hablamos. Vamos a estar toda la tarde”, dice Antonio Saura, director de Alquibla Teatro, al otro lado del teléfono. Desde las cuatro hasta las diez de la noche. Es el ensayo general el día previo al estreno de “Anfitrión”, de Plauto, en la versión realizada por Juan Ramón Barat. Después de 26 años al frente de la compañía, el estreno lo vive con los mismos nervios. “Los nervios son necesarios, es una tensión hermosa. Es ése momento que estamos deseando que llegue”, me cuenta Antonio, cuando ejerce de anfitrión en el Teatro Guerra de Lorca, donde este viernes 14 podremos ver su último montaje.

Me he colado en el ensayo general, me encanta ese momento de estar en la obra sin que todavía sea el momento. ¿Qué vamos a tener en esta adaptación de “Anfitrión”?

El espectador va a encontrar una extraordinaria comedia. Para mí “Anfitrión” es la mejor comedia del teatro greco-latino. Los comediógrafos y el concepto de comedia que tenemos hoy en día lo heredamos directamente de Plauto. Además, la versión que ha hecho Juan Ramón Barat es muy dinámica, muy lúcida. Ha conseguido actualizar los chistes del original y hacer la obra contemporánea, con situaciones delirantes. Ha reforzado la comicidad y la comprensión por parte del espectador. Para él sólo tengo elogios, ha hecho un trabajo que ha facilitado nuestra parte.

sábado, 28 de febrero de 2009

ENTREVISTA CON ROBERTO ÁLAMO, PROTAGONISTA DE "URTAIN"


Lo decían por todas partes, y va a ser cierto: "Urtain" será la obra teatral de la temporada. Escrita por Juan Cavestany y dirigida por Andrés Lima, el retrato que realizan del personaje y de la época es soberbio, no sólo por las complejidades del mismo personaje de José Manuel Ibar "Urtain", sino por el coro que le rodea en todo momento y que lo dirige hacia un callejón sin salida. En la coproducción del Centro Dramático Nacional y Animalario, recorren desde el final al comienzo la historia de Urtain, aquel chicarrón del norte, que salió de su Cestona natal para abrirse camino a base de puñetazos y cojones en la España franquista, que gozó del favor de políticos, periodistas y folclóricas del momento, para acabar en el olvido del que salió apenas unos días antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92: volvieron a hablar de él cuando se suicidó. El encargado de ponerse en la piel de Urtain es Roberto Álamo.

Al igual que otros actores que se han metido en la piel de un boxeador, también has realizado un intenso trabajo físico para prepararte: gimnasio, dietas… ¿Ha sido duro?
Sí, pero me pagan para ello y para hacer mi trabajo lo mejor posible. Era necesario. Ha sido gratificante, porque es un trabajo que haces con sumo placer y va más allá del cansancio físico. En la balanza pesa la gratitud a la obra, a este montaje y a este proyecto.

¿Por qué siempre os resultan tan atractivos los papeles de boxeador a los actores?
Más que los actores, al público, porque si hablamos de deportes en el cine o la literatura, se lleva la palma el boxeo. A lo mejor le persigue esa mitología del perdedor, porque hay muchos boxeadores pero muy pocos consiguen el éxito y la fama, con lo cual hay una gran parte de ellos que se mueven en un mundo de frustración. Además no es un trabajo normal: es un trabajo en el que subes al ring y te juegas la vida. Te lo digo por experiencia, que cuando saltas al ring te juegas la vida. No es un juego. Puedes jugar al tenis, al fútbol, al golf, pero no puedes jugar al boxeo.

La obra gira en torno a esas paradojas que siempre ofrece el boxeo: la historia de un chico que era capaz de ganar por KO todos sus combates, pero que no encaja los golpes de la vida.
Sí, en la obra hay siete actores en el ring, y dan lugar a que el espectador también reciba una paliza emocional. Eso es lo que le pasaba a José Manuel, se jugaba la vida en el ring, a golpes. Pero donde no tenía defensa posible era en la vida. Era un chico sanote, que venía de la aldea, y que no tenía una base afectiva, una formación, una cultura. Y, claro, lo traes a Madrid, le das dinero, fama y mujeres, y no tiene dónde agarrarse cuando se acaba. Todo esto se ve muy bien en la obra, a través de todos los actores que hacen “Urtain”, como en el coro de una tragedia griega, en el que todos son víctimas de una época como el franquismo…

Hablando de éxito, la obra ha sido un éxito en Madrid, ahora giráis por España, ¿la reacción es igual de buena a pesar de esa “paliza emocional”?
Al fin y al cabo, eso es maravilloso, porque vas al teatro a sentir cosas. Lo que sí puedo asegurar a cualquier persona que vaya que, a parte de reirse, porque también hay humor, es prácticamente imposible que salga indiferente del teatro. Saldrán emocionados.