En el escenario, Guille Milkyway, creador y alma máter de La Casa Azul, que va por ahí de tímido, se desveló como un músico entregado a su público, que le gusta saltar sobre el escenario, desgañitarse, aporrear la guitarra o sentarse a tocar el piano. Y todo lo hace con un talento que tienen muy pocos músicos en España. Música a ritmo de videoconsola y personajes virtuales. El lugar era pequeño, la acústica perfecta, y el público estaba rendido a sus pies. No había ni una canción que no se conocieran. Hacía calor, la cerveza se acabó y, aún así, nadie se quería ir.jueves, 10 de julio de 2008
UN INQUILINO MÁS EN LA CASA AZUL
En el escenario, Guille Milkyway, creador y alma máter de La Casa Azul, que va por ahí de tímido, se desveló como un músico entregado a su público, que le gusta saltar sobre el escenario, desgañitarse, aporrear la guitarra o sentarse a tocar el piano. Y todo lo hace con un talento que tienen muy pocos músicos en España. Música a ritmo de videoconsola y personajes virtuales. El lugar era pequeño, la acústica perfecta, y el público estaba rendido a sus pies. No había ni una canción que no se conocieran. Hacía calor, la cerveza se acabó y, aún así, nadie se quería ir.
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