martes, 18 de abril de 2006

GUARDAR LA MEMORIA / 1ª parte

La gente tiene cada vez más miedo a perderlo todo. Miedo a perder su casa, su familia, su trabajo, su dinero. Miedo a que alguien venga y se lo quite. ¿A qué se debe, si no, la fiebre por la seguridad en nuestros días? Seguridad con la que, por cierto, no queremos protegernos a nosotros mismos, sino nuestras cosas. Pero también hay otra cosa que tememos perder: la memoria. No me refiero a olvidar una cita o la lista de la compra. Me refiero al temor que tiene todo ser humano de perder sus recuerdos, sus vivencias y sus historias. El miedo a no tener pasado y, seguramente, tampoco futuro, a ser un ente vagabundo sin nada, ni un solo recuerdo con el que sostener su memoria como individuo. No hay nada más que ver el empeño de la gente (ayudada por la tecnología cada vez más precisa) en guardar todos los recuerdos sensibles de convertirse en memoria. Vídeos, fotos, grabaciones, fetiches… Todo se guarda, todo se acumula y se lleva siempre presente donde quiera que nos desplacemos. En esta sociedad en la que todo cambia tan rápido, en la que las noticias estallan y se olvidan con la velocidad del ADSL, queremos cosas que permanecen, que sabemos que tenemos porque las hemos vivido, y eso nadie nos lo podrá quitar salvo si lo olvidamos. Así que nos empeñamos en no olvidar, guardar la memoria.

martes, 21 de marzo de 2006

EN LA VENTANA

Me gustaría tener un piso con una ventana que diera sobre la Gran Vía, y si lo tuviera, me gustaría pasar el tiempo asomado a ella, todo el día tal vez. Me gustaría pasar la vida entera así. Me crecerían la barba y las uñas, mi piel se quemaría por el sol y la intemperie. El teléfono sonaría una y otra vez, sin que nadie contestara, y las cartas se amontonarían en el buzón. El jefe me buscaría con desesperación, un telegrama diría “despedido” y, tras varios avisos, otro diría “embargo”. Yo seguiría allí asomado, sin nada que hacer, sólo observar con atención de entomólogo nabokiano a los bichitos que circulan por la Gran Vía, con sus prisas, sus problemas y sus vidas. Imaginándolos y dejándolos pasar en silencio, sintiendo en la lejanía el rastro que sus historias dejan tras de ellos, que queda en el aire por unos segundos. No me gustaría hacer nada más que eso, todo el día asomado a la ventana. Como aquel personaje de un cuento de Cortázar que observaba a otros bichitos raros:

“Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl”.

Sin embargo, sé que yo nunca llegaré a ser un axolotl. Vuelvo a tomar las palabras de otro cuento de Cortázar:

“Me dolía un poco no estar del todo en el juego, mirar a esa gente desde fuera como un entomólogo. Qué le iba a hacer, es una cosa que me ocurre siempre en la vida, y casi he llegado a aprovechar esa aptitutd para no comprometerme”.

Qué le iba a hacer yo: un piso en la Gran Vía no está al alcance de mis posibilidades.

martes, 14 de marzo de 2006

LA METAMORFOSIS

Cuando una mañana me desperté,
después de un sueño intranquilo,
me contré convertido en una horrible opinión pública.

Con sus patitas, su caparazón y todo.
Así, vuelto hacia arriba, veía mi tendencia
a seguirle la corriente a los tertulianos.

Junto a mí, la radio vociferaba
y cerré los ojos esperando despertar del sueño,
pero fuera me esperaban más opiniones públicas.

Con sus patitas, su caparazón y todo.

jueves, 9 de marzo de 2006

VARIOS

De un poema de Fernando Pessoa, un hombre que fue, por lo menos, tres o cuatro además de él:

Tengo tanto sentimiento,
que es frecuente persuadirme
de que soy un sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo eso son pensamientos,

que al final nunca sentí.

Tenemos, todos los que vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única vida que tenemos
es ésa que está dividida
entre la verdadera y la errada.

Cuál sin embargo es la verdadera
y cuál la errada, nadie
nos lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que tenemos
es la que tenemos que pensar.

miércoles, 1 de marzo de 2006

AZAR, CASUALIDAD

Las casualidades, a veces, parecen tan mágicas que no me extraña que los antiguos acabarán creyendo en la existencia de algo por encima de nosotros. Bisontes en paredes ahumadas, serpientes emplumadas, humanos con rostro de gacela, elefantes blancos, hombres crucificados y lunas crecientes. Todo eso, ya sabéis. Del azar al destinado predestinado, luego la mitología, los credos y las religiones.
- Tres euros con sesenta y cinco – dice la cajera.
Saco el billete de veinte euros.
- ¿Tienes los sesenta y cinco?
Busco las monedas. Llevo una de cincuenta céntimos en la cartera.
- Pues creo que no voy a llevar.
Busco de nuevo. Una moneda de dos y otra de un céntimo.
- A lo mejor sí.
En un bolsillo de la cazadora: nada.
- No, no. Creo que no
En el otro: una moneda de dos céntimos, la vuelta de algo que compré hace poco, el pan nuestro de cada día, quizá.
- Espera, espera – le digo a la chica, que me mira con cara de si-me-das-los-senta-y-cinco-me-salvas-la-vida.
En el pantalón. Busco en el pantalón porque no había caído en la cuenta. En los bolsillos de delante, nada. Y, en los de atrás, ahí están: diez céntimos, los diez céntimos que me faltaban hasta los sesenta y cinco.
De repente, todo encaja de tal forma que parece que alguien lo ha querido así. Miro hacia arriba, para dar las gracias, pero me encuentro con un techo amarillo y sucio, unos tubos fluorescentes llenos de moscas y mosquitos, muertos, chamuscados.
A la salida del súper, hay una mujer tomando mate enfundada en un abrigo marrón. Me sonríe. ¿Habrá sido ella?

jueves, 23 de febrero de 2006

ÚLTIMA HORA

Un desgraciado suceso ha ocurrido esta tarde en nuestra comarca. Un camión, matrícula 6741 BMM, que circulaba por la C-28 que une nuestro pueblo con el pueblo vecino, se ha salido de la calzada al tomar una curva a la altura del punto kilométrico 9. Tras chocar y derribar el quitamiedos que ejercía de protección, ha caído por el terraplén continuo, dando una serie de vueltas de campana (según testigos presenciales, en torno a cuatro o cinco) y ha terminado por encallar en un grupo rocoso. La voz de alarma ha sido dada por el conductor de un turismo, matrícula desconocida, que circulaba detrás del camión y ha sido testigo del suceso. Los servicios médicos se han personado en el lugar del accidente en apenas veinte minutos. Se procedió a una trabajosa operación para rescatar al conductor de entre el amasijo de hierros en el que quedó convertida la cabina. A continuación, se le trasladó al hospital comarcal. Según estos mismos servicios médicos, el conductor del camión se encuentra en estado grave, aunque no se teme por su vida. Entre los motivos del fatídico accidente, la Guardia Civil, que desde el primer momento ha llevado una intensa labor de investigación, ha evaluado todas las pruebas y testimonios disponibles y cree que existen certezas más que suficientes para pensar que, con toda probabilidad, un exceso de velocidad ha podido ser la raíz del suceso, puesto que se descarta la intervención de ningún otro vehículo que causara la salida de la carretera del camión. El vehículo en cuestión se trata de un camión de reparto de correos, que realizaba su ruta semanal hasta nuestra pequeña población. Por desgracia, la carga ha quedado desperdigada por el suelo. Se extraviaron, entre otras cosas, un número atrasado de la revista National Geographic y un pedido exótico a una librería extranjera. Las cartas de amor tampoco llegarán, así que los amantes que las esperan, enloquecerán de celos o despecho. Los otros, los que las habían escrito y esperaban respuestas, también enloquecerán de celos y despecho. Para los que esperaban otro tipo de noticias: el niño sigue bien y manda abrazos. Por la publicidad y la propaganda, no se preocupen: siempre encuentran otros canales, al igual que las cartas del banco, de la telefónica, del gas y de la hipoteca. Lo sentimos, hoy no habrá buenas noticias en el correo, aunque tampoco llegarán las malas.

sábado, 11 de febrero de 2006

PAUSA PUBLICITARIA

Vendrás a por mí, y te estaré esperando, con la guardia baja y los ojos caídos. Estaré listo para tus encantos, tus luces, tus colores, tus cancioncillas y tus vídeoclips. Me seducirás, y te quedarás con mis sueños y hasta con la más pequeña de mis aspiraciones. Después de todo, "voluntad", mi voluntad, rima con tu nombre, "publicidad".

(Esta pausa publicitaria no tiene patrocinador, pero es que tampoco está disponible)

martes, 7 de febrero de 2006

OJO

Tienes una mirada penetrante, lo que no importaría mucho, después de todo la gente se arremolina en la calle y atrae sobre sí las miradas, pero tú posees la valentía de tu mirada y la fuerza necesaria para ver más allá de la mirada; esa cualidad de ver más allá es lo más importante, y tú lo sabes.
Cartas a Milena
Franz Kafka
(Para todos aquellos que Kafka es un escritor oscuro y pesimista. Bueno, sí, un poco sí que lo era, pero a veces tenía estos detalles)

domingo, 5 de febrero de 2006

PREVISIÓN METEOROLÓGICA

Este fin de semana nos espera una ligera subida de temperaturas en Madrid, con cielo despejado y mañanas luminosas. A pesar de todo, no dejen de abrigarse al salir a la calle.

(Esta imagen está tomada desde otra de mis ventanas)

viernes, 3 de febrero de 2006

UNA TARDE PERFECTA

Hay días que nadie puede estropear.
No te cortas al afeitarte,
Todas las mujeres guapas te sonríen
y todas las cervezas están frías.

Encuentras un disco de Miles Davis
(una rareza) en oferta.
Ves en la calle a esa chica
por la que te masturbabas en el instituto.

Y te sientes tan feliz mientras conduces,

Escuchando esa canción de un tipo
Que bailaba, mejilla con mejilla,
En las calles de Nueva Orleáns,
Con la reina de Nueva Orleáns,

Tan feliz en esta ciudad de polvo y sol,
Que obedeces las normas de circulación
Y paras en el paso de cebra
Y dejas pasar a los peatones.